Los viajes más habituales y que, por lo general, más disfruto son las escapadas breves. Intentando encontrar lugares tranquilos, fuera de temporada, donde uno pueda dejarlo todo a un lado para tumbarse y disfrutar... ¿de qué? De lo que sea; disfruta de la tranquilidad, de la gente, del paisaje, disfruta de no estar en casa, del anonimato... En definitiva, disfruta abandonando por unos días todas aquellas cosas a las que eres incapaz de renunciar por un motivo u otro.
A la hora de planear una escapada debemos tener en cuenta dos conceptos importantes, lo que queremos dejar atrás y lo que queremos encontrar al llegar a nuestro destino. Lo primero queda evidente para cualquiera que haya pensado, aunque solo haya sido una vez, en escapar de todo cuanto le rodea. Lo segundo varía a gusto del consumidor: playa, montaña, ciudad, campo...
Para esta escapada elegimos visitar algún lugar tranquilo en la costa, donde poder contemplar el mar sin tener que aguantar el ruido de los coches o el barullo de la gente, así que nos fuimos a Sant Pol de Mar.
Las fotos se pueden ver aquí: Escapada a Sant Pol